EL FRASCO DE LA FELICIDAD

Nuestra profesora Esther López Calderón ha realizado con su Tutoría una actividad que comparte a continuación con nosotros para que también podamos llevarla acabo en nuestras clases. Se trata de cómo enseñar a nuestros alumnos a ser felices día a día. Aquí nos la cuenta:

Para empezar enero, nuestra clase se prepara para un nuevo reto o, mejor dicho, para el reto de todos los días de nuestra vida: SER FELICES.

Con la tarea que os propongo a continuación, trataremos de ver EL LADO BUENO DE LAS COSAS, concretamente el lado bueno de venir al insti y pasar aquí tantas horas.

Además, esta actividad la realizaremos TODOS JUNTOS. Aunque también la puede hacer cada uno en casa, incluso invitando a participar a toda la familia, que así siempre será más divertido.

Nosotros ya somos como una pequeña familia, así que para que cada vez nos sintamos MÁS UNIDOS DENTRO DE CLASE, vamos a llenar nuestro FRASCO DE FELICIDAD. Sí, sí, ¿quién ha dicho que la felicidad no se puede medir? Ya veréis cuando termine la actividad cómo la medimos…

Por cierto, el tarro debe ser transparente para que veamos todos los días cómo se va llenando… Y tendrá que ser muy GRANDE, porque estoy segura de que hará falta MUCHO ESPACIO de tantos momentos felices que vamos a meter en él.

Le hemos dado un toque especial a nuestro Tarro de la Felicidad. Para hacer todavía mejor esta tarea, hemos reciclado botes de plástico que teníamos en casa y otras cosillas para fabricar nuestro frasco, que finalmente se ha convertido en “Doña Eustaquia Felicidad”, que guardará nuestros momentos de felicidad hasta el día de la última tutoría. (A ver cómo lo hacemos para no cogerle cariño, porque habrá que romperla como una piñata para leer ese día todos los “momentos” 😉 ).

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