POEMARIO BARROCO ILUSTRADO

Durante el tercer trimestre de 1º bachillerato, algunos grupos se acercaron a la poesía barroca española de una forma diferente. A partir de una Antología poética de la época, crearon canciones, anuncios publicitarios, dibujos…inspirados en dichas composiciones líricas. 

Mostraremos algunos de estos trabajos. 

Sobre Francisco de Quevedo: 

Amor constante más allá de la muerte

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra, que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera; 

mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido:

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrán sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

 

Ismael Luque Oliva

 

Definición del amor

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.

Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.

Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo;
enfermedad que crece si es curada.

Éste es el niño Amor, éste es su abismo.
¡Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!

Guillermo Pérez Rodríguez

 

Mayra Colodrero Torres

 

 

 

                                  

Daniel Fernández Quero

 

Laura Díaz Pumares interpreta el poema así con su piano

 

 

Salmo XIX

¡Cómo de entre mis manos te resbalas!
¡Oh, cómo te deslizas, edad mía!
¡Qué mudos pasos traes, oh muerte fría,
pues con callado pie todo lo igualas!

Feroz, de tierra el débil muro escalas,
en quien lozana juventud se fía;
mas ya mi corazón del postrer día
atiende el vuelo, sin mirar las alas.

¡Oh condición mortal! ¡Oh dura suerte!
¡Que no puedo querer vivir mañana
sin la pensión de procurar mi muerte!

Cualquier instante de la vida humana
es nueva ejecución, con que me advierte
cuán frágil es, cuán mísera, cuán vana…      

 

 

Javier Rodríguez Urbano

 

 

Letrilla satírica

Poderoso caballero
es don Dinero.

Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
anda continuo amarillo;
que pues, doblón o sencillo
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero.
 

Nace en las Indias honrado,
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España,
y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
es hermoso, aunque sea fiero,
poderoso caballero
es don Dinero.
 

Es galán y es como un oro,

tiene quebrado el color,

persona de gran valor,

tan cristiano como un moro.

Pues que da y quita el decoro

y quebranta cualquier fuero,

poderoso caballero

es don Dinero.

 

Son sus padres principales,
y es de nobles descendiente,
porque en las venas de Oriente
todas las sangres son reales;
y pues es quien hace iguales
al duque y al ganadero,
Poderoso caballero
es don Dinero.
 

Mas ¿a quién no le maravilla
ver en su gloria sin tasa
que es lo más ruin de su casa
doña Blanca de Castilla?
Pero, pues da al bajo silla
y al cobarde hace guerrero,
poderoso caballero
es don Dinero.
 

Sus escudos de armas nobles

son siempre tan principales,

que sin sus escudos reales

no hay escudos de armas nobles;

y pues a los mismos robles

da codicia su minero,

poderoso caballero

es don Dinero.

Por importar en los tratos

y dar tan buenos consejos,

en las casas de los viejos

gatos le guardan de gatos.

Y pues él rompe recatos

y ablanda al juez más severo,

poderoso caballero

es don Dinero.

Y es tanta su majestad,
(aunque son sus duelos hartos),
que con haberle hecho cuartos,
no pierde su autoridad;
pero, pues da calidad
al noble y al pordiosero,
poderoso caballero
es don Dinero.

Nunca vi damas ingratas

a su gusto y afición,

que a las caras de un doblón

hacen sus caras bravatas

desde una bolsa de cuero,

poderoso caballero

es don Dinero.

Más valen en cualquier tierra
(¡mirad si es harto sagaz!)
sus escudos en la paz
que rodelas en la guerra.
Y pues al pobre le entierra

y hace proprio al forastero,
poderoso caballero
es don Dinero.

 

 

Yasmina Idrissi El Ouadrassi

 

 

José Manuel Belmonte Cortés

 

 

Represéntase la brevedad de lo que se vive

y cuán nada parece lo que se vivió

“¡Ah de la vida!!”… ¿Nadie me responde?

¡Aquí de los antaños que he vivido!

La Fortuna mis tiempos ha mordido;

las Horas mi locura las esconde.

¡Que sin poder saber cómo ni adónde,

la salud y la edad se hayan huido!

Falta la vida, asiste lo vivido,

y no hay calamidad que no me ronde.

Ayer se fue; mañana no ha llegado;

hoy se está yendo sin parar un punto;

soy un fue, y un será, y un es cansado.

En el hoy y mañana y ayer, junto

pañales y mortaja, y he quedado

presentes sucesiones de difunto.

 

Alejandro Galán Rita reflexiona y compone a partir de él: 

Dicen que el tiempo y el olvido son hermanos gemelos.

¿Nos lleva el tiempo a la muerte?

Cuando morimos dejamos atrás más que el cuerpo. Dejamos atrás el recuerdo. 

Aquello que pensamos y vivimos cae en el olvido.

Pero queda el recuerdo de quienes nos conocieron, su idea de quienes fuimos.

Cuando mueras serás el legado que dejaste en otros.

Recuerda vivir, pues el tiempo vuela.

Recuerda vivir, pues según como vivas seras recordado.

Y de regalo un “poema” que escribí hace un tiempo:

La poesía nos lleva adónde lo que no puede ser, es.

Y eventualmente olvidamos la realidad.

A veces debemos recordar que lo que no es, nunca será.

Y mucho menos lo que nunca fue.

Mas nos queda lo que podría ser.

Las alas de la imaginación y los sueños.

La esperanza.

 

Sobre Luis de Góngora: 

Mientras por competir con tu cabello

Mientras por competir con tu cabello,
oro bruñido al sol relumbra en vano;
mientras con menosprecio en medio el llano
mira tu blanca frente al lilio bello; 

mientras a cada labio, por cogello,
siguen más ojos que al clavel temprano;
y mientras triunfa con desdén lozano
del luciente cristal tu gentil cuello; 

goza cuello, cabello, labio y frente,
antes que lo que fue en tu edad dorada
oro, lilio, clavel, cristal luciente, 

no sólo en plata o vïola troncada
se vuelva, mas tú y ello juntamente
en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

 

Daniel Clavijo Núñez

 

Bruno Moreno Luque

 

 

 

Yasmín Kharraz

 

 

Letrilla burlesca

Ándeme yo caliente

y ríase la gente.

Traten otros del gobierno

 del mundo y sus monarquías,

 mientras gobiernan mis días

 mantequillas y pan tierno;

 y las mañanas de invierno

 naranjada y aguardiente,

 y ríase la gente.

 

 Coma en dorada vajilla

 el Príncipe mil cuidados,

 como píldoras dorados,

 que yo en mi pobre mesilla

 quiero más una morcilla

 que en el asador reviente,

 y ríase la gente.

 

 Cuando cubra las montañas

 de blanca nieve el enero,

 tenga yo lleno el brasero

 de bellotas y castañas,

 y quien las dulces patrañas

 del Rey que rabió me cuente,

 y ríase la gente.

 

 Busque muy en buena hora

 el mercader nuevos soles;

 yo conchas y caracoles

 entre la menuda arena,

 escuchando a Filomena

 sobre el chopo de la fuente,

 y ríase la gente.

 

 Pase a media noche el mar

 y arda en amorosa llama,

 Leandro por ver su dama;

 que yo más quiero pasar

 del golfo de mi lagar

 la blanca o roja corriente,

 y ríase la gente.

 

 Pues Amor es tan cruel

 que de Píramo y su amada

 hace tálamo una espada,

 do se junten ella y él,

 sea mi Tisbe un pastel

 y la espada sea mi diente,

 y ríase la gente.

 

Rocío Pastor Vázquez

 

Sobre Lope de Vega: 

 

A mis soledades voy

A mis soledades voy,

de mis soledades vengo,

porque para andar conmigo

me bastan mis pensamientos.

No sé qué tiene la aldea

donde vivo y donde muero,

que con venir de mí mismo

no puedo venir más lejos.

Ni estoy bien ni mal conmigo,

mas dice mi entendimiento

que un hombre que todo es alma

está cautivo en su cuerpo.

Entiendo lo que me basta,

y solamente no entiendo

cómo se sufre a sí mismo

un ignorante soberbio.

De cuantas cosas me cansan

fácilmente me defiendo,

pero no puedo guardarme

de los peligros de un necio.

El dirá que yo lo soy,

pero con falso argumento,

que humildad y necedad

no caben en un sujeto.

La diferencia conozco,

porque en él y en mí contemplo,

su locura en su arrogancia,

mi humildad en su desprecio.

O sabe naturaleza

más que supo en otro tiempo,

o tantos que nacen sabios

es porque lo dicen ellos.

“Sólo sé que no sé nada”,

dijo un filósofo, haciendo

la cuenta con su humildad,

adonde lo más es menos.

No me precio de entendido,

de desdichado me precio,

que los que no son dichosos,

¿cómo pueden ser discretos?

No puede durar el mundo,

porque dicen, y lo creo,

que suena a vidrio quebrado

y que ha de romperse presto.

Señales son del juïcio

ver que todos le perdemos,

unos por carta de más

otros por cartas de menos.

Dijeron que antiguamente

se fue la verdad al cielo;

tal la pusieron los hombres

que desde entonces no ha vuelto.

En dos edades vivimos

los propios y los ajenos:

la de plata los extraños

y la de cobre los nuestros.

¿A quién no dará cuidado,

si es español verdadero,

ver los hombres a lo antiguo

y el valor a lo moderno?

Dijo Dios que comería

su pan el hombre primero

con el sudor de su cara

por quebrar su mandamiento,

y algunos inobedientes

a la vergüenza y al miedo,

con las prendas de su honor

han trocado los efectos.

Virtud y filosofía

peregrina como ciegos;

el uno se lleva al otro,

llorando van y pidiendo.

Dos polos tiene la tierra,

universal movimiento;

la mejor vida el favor,

la mejor sangre el dinero.

Oigo tañer las campanas

y no me espanto, aunque puedo,

que en lugar de tantas cruces

haya tantos hombres muertos.

Mirando estoy los sepulcros

cuyos mármoles eternos

están diciendo sin lengua

que no lo fueron sus dueños.

¡Oh, bien haya quien los hizo,

porque solamente en ellos

de los poderosos grandes

se vengaron los pequeños!

Fea pintan a la envidia,

yo confieso que la tengo

de unos hombres que no saben

quién vive pared en medio.

Sin libros y sin papeles,

sin tratos, cuentas ni cuentos,

cuando quieren escribir

piden prestado el tintero.

Sin ser pobres ni ser ricos,

tienen chimenea y huerto;

no los despiertan cuidados,

ni pretensiones, ni pleitos.

Ni murmuraron del grande,

ni ofendieron al pequeño;

nunca, como yo, afirmaron

parabién, ni pascua dieron.

Con esta envidia que digo

y lo que paso en silencio,

a mis soledades voy,

de mis soledades vengo.

 

 

Andrea Muñoz De León Vega 

 

 

Ir y quedarse

Ir y quedarse y con quedar partirse,

partir sin alma y ir con alma ajena;

oír la dulce voz de una sirena

y no poder del árbol desasirse;

arder como la vela y consumirse

haciendo torres sobre tierna arena;

caer del cielo y ser demonio en pena

y de serlo jamás arrepentirse;

hablar entre las mudas soledades,

pedir prestada sobre fe paciencia

y lo que es temporal llamar eterno;

creer sospechas y negar verdades

es lo que llaman en el mundo ausencia:

fuego en el alma y en la vida infierno.

 

Francisco Claros Herráiz

 

A una calavera de mujer

Esta cabeza, cuando viva, tuvo
sobre la arquitectura de estos huesos
carne y cabellos, por quien fueron presos
los ojos que mirándola detuvo.

Aquí la rosa de la boca estuvo,
marchita ya con tan helados besos;
aquí los ojos, de esmeralda impresos,
color que tantas almas entretuvo;

aquí la estimativa, en quien tenía
el principio de todo movimiento;
aquí de las potencias la armonía.

¡Oh hermosura mortal, cometa al viento!
Donde tan alta presunción vivía
desprecian los gusanos aposento.

 

Laura Alba Rabaneda

 

Carla Guerrero Marín

 

 

Soneto de amor

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

 

Javier Muñoz Bueno

 

Kenneth Jensen reflexiona así sobre el amor : El amor en la música

 

 

Crónica redactada por la profesora de Lengua y Literatura Irene Barroso Zarco.

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